Operaciones de prensa y “campo minado”: ¿a quién le sirve embarrar la cancha de la gestión?

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En política, cuando algo aparece de la nada, en general no es casualidad. Y cuando además viene envuelto en formato de exclusiva, con tono alarmista y conclusiones forzadas, hay que mirar dos veces.
Lo que está circulando por estos días sobre una supuesta interna estructural en el oficialismo santafesino no es periodismo incómodo: es una operación bastante transparente. De manual. De las viejas. Confundir para erosionar.
El mecanismo es simple; agarrar una discusión puntual, inflarla, sacarla de contexto y venderla como crisis de gobierno.
Pero hay un problema con ese relato. No cierra.
Una cosa es la dinámica interna de un partido, con sus tensiones, sus liderazgos y sus disputas, y otra muy distinta es el funcionamiento de una coalición de gobierno como Unidos para Cambiar Santa Fe, donde conviven espacios distintos que no piensan igual en todo. Y está bien que así sea.
Ahora, pretender que un cruce entre dirigentes se transforme mágicamente en un problema estructural de la provincia no es un error de análisis; es una decisión política.

Otra característica. El verso de la falta de liderazgo. Después viene el clásico; si no hay escándalo suficiente, se inventa uno. Y ahí aparece la cantinela de la falta de conducción.
¿En serio? ¿Desde cuándo gobernar es meterse en cada cruce mediático como si fuera un panelista más? ¿Qué pretenden, un gobernador dedicado a apagar incendios de micrófono en lugar de gestionar?

El liderazgo no se ejerce a los gritos ni en conferencias de prensa para disciplinar a nadie. Se ejerce gobernando, tomando decisiones y marcando rumbo.
Y lo que molesta, en todo caso, es eso; que hay rumbo.
Instalar ruido para tapar la realidad.
Mientras algunos escriben guiones de crisis que no existen, la provincia sigue funcionando. Pero claro, eso no vende.
Entonces aparece la operación; amplificar un tema menor, repetirlo hasta el cansancio y tratar de instalar que todo está mal.

Es la lógica de siempre; si no podés discutir resultados, generás ruido. Si no hay crisis, la inventás.
No es ingenuidad. Es intencionalidad.
Que no nos corran con espejitos de colores. Acá no hay ninguna interna estructural que ponga en jaque a la provincia. Hay, en todo caso, tensiones normales en un espacio político amplio, que algunos necesitan sobreactuar porque les incomoda un oficialismo que avanza.

Lo que sí sería grave es frenar una gestión por prestarle atención a operaciones de este tipo. Y eso no está pasando.
Por eso conviene decirlo sin vueltas; no es análisis, es relato. No es preocupación institucional, es especulación política.
Y sobre todo, es un intento bastante evidente de embarrar la cancha cuando el partido se está jugando en otro lado.

Santa Fe Bajo la Lupa
Donde algunos ven crisis, nosotros vemos operaciones.

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