En la política, como en la vida, lo más fácil es gritar desde afuera. En Santa Fe, esa tarea la cumplen a la perfección dos frentes que, aunque parezcan opuestos, comparten una misma característica: su incapacidad absoluta para gestionar una realidad compleja. Hablamos de la izquierda sindicalizada y de la derecha libertaria, que hoy convergen en un curioso matrimonio de conveniencia para criticar, sin proponer nada viable, la gestión de Maximiliano Pullaro
¿Por qué tanto odio? Porque Pullaro, con aciertos y errores, está haciendo lo que ninguno de ellos se anima siquiera a soñar: ejercer el poder para ordenar una provincia devastada.
La Izquierda: El Grito del Privilegio Docente
Desde el rincón de la izquierda, el coro de gremialistas de siempre (como los sectores más radicalizados de AMSAFE) canta la misma melodía desde hace meses: ajuste, persecución, derechos. El problema es que su melodía está desafinada con respecto a lo que la mayoría de los santafesinos laburantes viven todos los días.
Critican el sistema de Asistencia Perfecta y la reforma previsional. Pero, ¿qué es lo que defienden en realidad? Defienden un modelo insostenible donde un docente con licencia por razones difusas cobra lo mismo que el que está al frente del aula todos los días. Pullaro no está persiguiendo a nadie; está reconociendo al que trabaja. La izquierda sindical se acostumbró a cogobernar la provincia y el presupuesto de educación. Hoy, les molesta un gobernador que les marca la cancha. Prefieren que no haya clases antes que aceptar que los tiempos del hago lo que quiero se terminaron. Su solidaridad termina donde empieza el presentismo de un compañero.
La Derecha: El Rugido Vacío de los “Aliados de Milei”
Por el otro lado, tenemos a la derecha, ese sector variopinto que busca imitar la furia de Javier Milei, pero que en Santa Fe solo logran un tibio miau. Critican que Pullaro sea blando o que no baje impuestos mágicamente, mientras su jefe político en Buenos Aires asfixia a la provincia cortando todos los fondos.
Es el colmo de la hipocresía. Los mismos que aplauden el ajuste nacional a la salud, las universidades y las rutas, le exigen a Pullaro milagros financieros. Dicen que defiende la “casta”. ¿Casta? Defender los $2 billones de pesos de la Caja de Jubilaciones que Nación nos robó es defender el federalismo, no un privilegio. Es defender el bolsillo de nuestros jubilados. Pero para la derecha libertaria de Santa Fe, la sumisión a la Casa Rosada parece ser el único criterio de validez política. No tiene un modelo de provincia, tienen una franquicia partidaria.
La Gestión del “Mientras Tanto”
Frente a la utopía de la izquierda (donde todo es gratis y no hay reglas) y la distopía de la derecha (donde el Estado debe desaparecer pero la provincia debe pagar deudas nacionales), está la gestión de Pullaro.
No es perfecto. Pero mientras la oposición grita eslóganes, él gestiona el mientras tanto. Bajó la criminalidad de forma notable, a pesar de las quejas de un sector policial que se resiste al orden. Firmó un acuerdo transversal con exgobernadores para defender la Caja ante la Corte Suprema, logrando una unidad política histórica. Y tiene las cuentas en equilibrio mientras la Nación no nos envía ni un peso para obra pública.
En definitiva, a la oposición de izquierda le duele perder su poder corporativo, y a la oposición de derecha le duele que un gobernador de otro partido demuestre más coherencia federal que sus propios referentes. Pullaro les molesta porque es un político real que toma decisiones difíciles en el mundo real. Ese es el costo de gobernar, no de tuitear.
¿Usted qué cree? ¿Es la oposición santafesina una traba para el orden de la provincia, o solo están cumpliendo su rol?