Entre la pacificación, la tensión en las aulas y el rediseño institucional

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La gestión de Maximiliano Pullaro transita un primer trimestre de 2026 marcado por contrastes. Por un lado, el gobierno exhibe logros concretos en áreas críticas como la seguridad; por el otro, enfrenta el desgaste natural de la negociación salarial y la resistencia frente a cambios estructurales en el Poder Judicial. Gobernar es, en esencia, gestionar tensiones, y el actual escenario santafesino es un claro caso de estudio sobre cómo se administra el poder en tiempos de polarización.

A continuación, analizamos los tres ejes que hoy dominan la agenda política y social de la provincia:

Seguridad: La gestión de resultados y el control del territorio Uno de los capitales políticos más fuertes que hoy esgrime el oficialismo es la drástica reducción de la violencia urbana, especialmente en Rosario. Esta semana, el gobernador puso en funciones a 500 nuevos suboficiales, consolidando una estrategia basada en la inteligencia criminal y la presencia territorial. Desde una perspectiva de liderazgo, el gobierno entendió que para exigir resultados había que jerarquizar la estructura: se estableció un piso salarial de $1.350.000 para la fuerza policial y penitenciaria operativa. La provincia pasó de estar en el epicentro de la crisis a mostrar los índices de violencia más bajos de su historia reciente, un logro que el oficialismo busca capitalizar como su principal bandera de gestión.

El conflicto docente: El desafío de la escucha y la negociación La contracara de los avances en seguridad es la conflictividad en las aulas. La negociación paritaria con los gremios docentes sigue siendo el principal dolor de cabeza de la administración. Pullaro defendió públicamente la oferta provincial, señalando que un docente con 25 horas y asistencia perfecta percibe $1.420.000, ubicando a Santa Fe entre las provincias con mejores propuestas del país en un contexto de caída de coparticipación. Aquí se observa una puja clásica: la lógica de las cuentas públicas versus la realidad del bolsillo de los trabajadores. El desafío del gobierno en este punto es evitar que la firmeza en la negociación se tradezca en una ruptura del diálogo social, priorizando que los alumnos no sigan perdiendo días de clase.

La renovación de la Corte Suprema: Un cambio sistémico profundo Quizás la jugada política más audaz del gobierno sea la reestructuración del Poder Judicial, apalancada por la reciente reforma constitucional de 2025. La Legislatura acaba de aprobar por amplia mayoría los pliegos de tres nuevos jueces para la Corte Suprema provincial, marcando el inicio del fin de una cúpula judicial que llevaba décadas sin renovarse. Sin embargo, este cambio sistémico no está exento de fricciones. Además de la resistencia de algunos magistrados a dejar sus cargos, el gobierno enfrenta amparos legales de organizaciones que reclaman mayor paridad de género en las designaciones. Es un rediseño institucional fuerte, donde Pullaro demuestra tener la muñeca legislativa necesaria, pero que requerirá un manejo cuidadoso para no ser percibido como un avasallamiento institucional.

La oposición y el tablero nacional En el plano estrictamente político, el gobernador transita por una ancha avenida del medio. Desde el oficialismo provincial (encabezado por figuras como Rubén Galassi) señalan que Pullaro recibe críticas por igual tanto de los sectores libertarios como del kirchnerismo duro. El mandatario ha elegido deliberadamente despegarse del tono de confrontación y las agresiones que dominan el discurso del gobierno nacional de Javier Milei, apostando por un perfil enfocado en la “defensa del aparato productivo” santafesino.

La provincia se encuentra en una fase de transformación profunda. El éxito de la gestión de Pullaro de cara a su habilitada reelección en 2027 dependerá no solo de la ejecución técnica de sus planes, sino de su inteligencia emocional y política para mantener la cohesión social, negociar sin quebrar puentes y liderar el cambio institucional sin perder legitimidad.

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