Rehenes de la Política: El Paro de AMSAFE y la Realidad que el Sindicalismo Oculta

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Otra vez. Como si fuera una lamentable tradición santafesina, el inicio del ciclo lectivo vuelve a ser tomado de rehén. La asamblea provincial de AMSAFE decidió rechazar de manera categórica la propuesta salarial del gobierno de Maximiliano Pullaro, anunciando un paro para el próximo 2 de marzo.

Pero detrás de la cortina de humo gremial y de ese ruidoso (y hasta sospechoso) “99,5% de rechazo”, hay una verdad insoslayable: estamos ante una decisión estrictamente política que le da la espalda a las necesidades reales de los docentes y, fundamentalmente, de los alumnos.

El Gobierno provincial ofreció una propuesta responsable frente a la intransigencia

Para entender el conflicto, hay que poner los números sobre la mesa. El gobierno provincial no ofreció promesas vacías, sino un esquema concreto, responsable y aplicable para la realidad económica que atravesamos. La propuesta oficial incluyó:

  • Compensación inmediata: Un 3% para cubrir el desfase de los meses de noviembre y diciembre de 2025.
  • Aumento escalonado: Un incremento del 12,5% para el período enero–junio de 2026, distribuido en tramos mensuales.
  • Garantías base: El establecimiento de un salario mínimo garantizado.
  • Incentivo a la formación: Una suma de $100.000 directamente vinculada a la capacitación docente.
  • Reconocimiento jerárquico: Un incremento del 30% en el ítem de responsabilidad jerárquica para los cargos directivos.

Se trata de un esfuerzo fiscal genuino por parte del Ejecutivo provincial, replicando la lógica de la administración central, que busca proteger el poder adquisitivo sin desfinanciar a la provincia.

El 99,5% parece una bajada de línea más que Democracia sindical

Frente a esta propuesta integral, el gremio respondió con una negativa casi total. Ese 99,5% no parece ser el reflejo de un debate profundo y democrático en las escuelas, sino el resultado de un clima adverso fabricado durante semanas. Las asambleas departamentales y movilizaciones previas ya anticipaban que la dirigencia no estaba dispuesta a negociar, sino a confrontar.

El objetivo de AMSAFE parece claro: marcarle la cancha a la gestión de Pullaro a cualquier costo. La contundencia del rechazo demuestra que el problema no era el porcentaje salarial, sino la necesidad del gremio de sostener una pulseada política.

¿Quiénes son los verdaderos perdedores?

Mientras los dirigentes sindicales miden fuerzas con el Gobierno, las aulas santafesinas seguirán vacías el 2 de marzo. La educación no puede seguir siendo la variable de ajuste de las ambiciones partidarias de un sector gremial.

El Gobierno hizo su parte poniendo sobre la mesa una oferta racional. Es hora de que el sindicalismo abandone el activismo político, piense en las familias santafesinas y vuelva a priorizar lo que realmente importa: los chicos en la escuela.

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