Este proyecto no achica el Estado, lo que hace es entregarle el gobierno a la burocracia. Los cargos políticos son los únicos que elige la gente (indirectamente) para ejecutar un plan de gobierno. Si limitás arbitrariamente a los funcionarios de confianza al 0.5%, dejás a los ministros solos frente a una estructura de planta permanente gigantesca e inamovible. En la práctica, esto significa que gobierna el sello de goma y el expediente, no el gobernador electo. Para transformar la realidad se necesitan equipos propios que respondan a la gestión, no burócratas que ‘siempre estuvieron ahí’.
La falacia del “Número Mágico” (El 0.5%)
“¿Cuál es el sustento técnico del 0.5%? Ninguno. Es un número marketinero. Gobernar Santa Fe, con la crisis de seguridad y productiva que tiene, no se resuelve con una regla de tres simple. Un Ministerio de Seguridad o de Salud en crisis necesita equipos de desembarco masivos para auditar, controlar y ejecutar. Poner un techo rígido por ley es atarse de manos ante una emergencia. Si mañana hay una crisis hídrica o narco y necesitás nombrar 50 especialistas para intervenir un área, ¿no podés porque te pasás del 0.5%? Es una ley anti-gestión.
Costo vs. Impacto
Hay que dejar de mentirle a la gente: el ‘ahorro’ que genera este proyecto es insignificante en el presupuesto total de la provincia (el gasto político real suele rondar el 1-2% del presupuesto), pero el daño operativo es enorme. Ahorrarse unos sueldos de directores para perder miles de millones por falta de control, gestión o ejecución de obras es un pésimo negocio. Lo barato sale caro. Necesitamos un Estado eficiente, no un Estado anoréxico incapaz de controlar a sus propios empleados.
Comparar peras con manzanas (Sobre los 600 vs 2700 cargos)
El proyecto compara números sin contexto. La gestión anterior tenía menos cargos políticos ‘oficiales’, pero tercerizaba funciones o dejaba áreas acéfalas donde reinaba el descontrol (como pasó en Seguridad). La actual gestión blanqueó estructuras para hacerse cargo. Preferible tener 2000 funcionarios trabajando y dando la cara, que 600 y un ‘Estado fantasma’ donde nadie se hace responsable de nada. La cantidad de funcionarios debe ser proporcional a la complejidad de los problemas a resolver, no a un capricho electoralista.