Quienes insisten en el inminente pase de Carolina Losada a La Libertad Avanza padecen de un mal común en el periodismo político actual: la ansiedad interpretativa. Se intenta forzar la realidad para que encaje en un titular taquillero, transformando gestos de pragmatismo político en una supuesta “traición” a la provincia o al radicalismo.
Pongamos bajo la lupa esta narrativa que se repite en los “pasillos porteños” y que parece tener más intenciones de operar sobre la interna santafesina que de describir lo que realmente sucede.
El Presupuesto: ¿Traición o Gobernabilidad?
El punto más álgido de la crítica es el voto positivo al Presupuesto 2026, contrastándolo con las quejas del gobernador Pullaro. Venden la postura de La Senadora como un “gesto de lealtad” a Milei y un abandono a Santa Fe.
Esta es una lectura maniquea y peligrosa. Un Senador de la Nación tiene una doble responsabilidad: representar los intereses de su provincia, sí, pero también garantizar la gobernabilidad del país. Votar en contra de un presupuesto nacional, dejando a un gobierno sin su herramienta principal de gestión, es una postura que puede permitirse un opositor testimonial (como Lewandowski, que aprovechó para la chicana fácil), pero es mucho más complejo para quien busca construir una alternativa de poder seria.
Acompañar un presupuesto en general —incluso disintiendo en particular— no es “hacerse mileista”; es entender que la política nacional requiere de herramientas para funcionar, y que dinamitar los puentes con la Casa Rosada no siempre es la mejor estrategia para defender a Santa Fe. A veces, la mejor defensa es tener línea directa con quien maneja la caja, no solo gritar desde la tribuna.
La “autonomía” no es ruptura
Se señala como sospechoso que Losada no se integre al bloque de “Provincias Unidas”. ¿Por qué debería hacerlo automáticamente?
La decisión de Losada de mantener autonomía y moverse “tema por tema” no la aleja de Pullaro; simplemente muestra una estrategia diferente. Mientras el gobernador debe gestionar el día a día y confrontar por recursos, la Senadora construye una agenda nacional. Son roles complementarios, no antagónicos. Querer ver una fractura allí es desconocer que en política se puede jugar en el mismo equipo ocupando distintas posiciones en la cancha.
Coincidencias ideológicas vs. Pase partidario
Se escandalizan porque Losada apoya la reforma laboral o participa del Consejo de Mayo. ¿Desde cuándo es noticia que una dirigente de centro-derecha, que hizo campaña pidiendo modernizar las leyes laborales, apoye… una modernización laboral?
Que Losada coincida con Milei en la necesidad de ciertas reformas económicas no la convierte en libertaria. La convierte en una dirigente coherente con lo que siempre propuso. Intentar “pegarla” a LLA por estas coincidencias es un intento burdo de borrar los matices. Hay una enorme franja del electorado (y del radicalismo) que quiere cambios profundos sin necesidad de comprar el paquete completo del mileismo. Losada parece representar ese espacio.
Conclusión: Dejen de empujar
La insistencia en que el pase es “cuestión de tiempo” suena más a deseo de sus detractores que a realidad. Pareciera que hay sectores del “círculo rojo” (tanto peronista como radical tradicional) desesperados por simplificar el escenario: “Que se vaya con Milei así nos queda claro quién es el enemigo”.
La realidad es más compleja. Losada es una figura nacional con peso propio en Santa Fe, que dialoga con el gobierno central sin romper su pertenencia partidaria. Eso no es una “deriva”; es política de alto nivel en un escenario fragmentado.
Quizás, en lugar de intentar profetizar su futuro partidario para 2027, deberíamos analizar si su estrategia de cercanía con el poder nacional le trae beneficios concretos a los santafesinos hoy. Eso es periodismo político; lo demás, es operación de pasillo.