No se cansan de tergiversar la realidad. Asistimos a una campaña de desinformación que aplica la peor de las lógicas de la propaganda autoritaria: miente, miente que algo quedará. Ahora, el nuevo blanco de ataque contra la gestión de Maximiliano Pullaro es la repatriación de los fondos del crédito internacional de u$s800 millones, intentando instalar la mentira de que la provincia “perdió” dinero.
Es hora de desarmar esta opereta mediática y política que busca castigar a la única provincia que hace las cosas bien.

La matemática no miente, los operadores sí. El argumento central de los críticos es que, como el dólar bajó, la provincia perdió “decenas de millones” al traer los fondos al país. Esto es una falsedad absoluta y malintencionada. Para entender la estafa de este relato, solo hace falta usar el sentido común y mirar los datos reales:
No hubo pesificación. Los dólares que estaban en una cuenta en Nueva York se transfirieron a una cuenta en dólares en Argentina.
El capital está intacto. Si tenés un billete de 100 dólares en una caja fuerte en Estados Unidos y lo traés a una caja fuerte en Rosario, seguís teniendo exactamente 100 dólares. La provincia no asumió ninguna pérdida por conversión cambiaria porque la conversión nunca existió.
El gobierno provincial fue claro desde el día uno: los fondos se van a ir liquidando gradualmente a medida que las certificaciones de obra pública lo requieran. Todo lo demás es ficción financiera inventada para confundir.
El verdadero motivo del apriete: La caja de la Nación. Si la provincia no perdió un solo centavo, ¿por qué tanto revuelo? ¿Por qué el Ministro de Economía de la Nación, Luis Caputo, cuestionó tan abiertamente a Santa Fe?
La respuesta no es financiera, es estrictamente política. Al Gobierno Nacional le irritaba que Santa Fe mantuviera sus dólares a resguardo. La presión sobre Pullaro era para que liquidara esas divisas inmediatamente, pesificara sus recursos y, de paso, le inyectara dólares frescos a las arcas del Banco Central para maquillar los números de la Nación.
Querían que Santa Fe financiara el experimento económico nacional, asumiendo el riesgo de quedarse con pesos devaluados.
Defender a Santa Fe no es un “error de cálculo”. La decisión de Pullaro fue proteger el patrimonio de los santafesinos. No ceder ante la presión de Buenos Aires y mantener el capital en la moneda fuerte en la que se tomó la deuda.
La oposición y ciertos medios intentan disfrazar de “tensión política” y “costo económico” lo que en realidad fue un acto de soberanía y responsabilidad administrativa. Les duele ver a un gobierno progresista y no peronista demostrando solvencia, equilibrio y, sobre todo, que no se arrodilla ante los caprichos del poder central.
Pueden seguir operando y tergiversando la realidad todo lo que quieran. Pero los dólares de Santa Fe están a salvo, y las obras se van a hacer.